La cocina era muy espaciosa y tenía bastante vajilla, incluida vajilla infantil, lo cual fue genial.
Ninguna de las sillas tenía reposabrazos, lo que hacía imposible que los niños pequeños se sentaran en ellas. Sin embargo, no había ninguna mesa cerca del sofá, lo cual era un inconveniente a pesar de que eran vacaciones de Año Nuevo.